Galería Vértice

Ricardo Mojardín · Cave Canem

09/10/2008 - 14/11/2008. Sala 0.
Artista: Ricardo Mojardín (Boal, Asturias. 1956.)
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Obra expuesta:
Pinturas realizadas para esta exposición durante los años 2007 y 2008.
Instalación en el Parque de San Francisco.

RICARDO MOJARDÍN presenta su obra por cuarta vez de manera individual en la Galería Vértice de Oviedo, en una exposición con sus últimos trabajos.

Ricardo Mojardín ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en otros países:
Desde “Espacios de la ausencia” se sucedieron “Autorretratos sombra” (pinturas), “Híbridos” (pinturas, instalaciones), “Karmanimal” (Arqueología para caracoles (instalación), Una Historia del Arte para vacas (instalación), Pinturas para aves migratorias (pinturas), Retratos (pinturas), Apocalipsis interruptus (video instalación-obra gráfica), … y ahora Cave canem (instalación y pinturas).
Ha estado presente en algunas de las ferias más importantes del circuito internacional de arte contemporáneo (Estampa, Arco, New York, Artexpo, …).
Su obra está situada en espacios públicos y representada en numerosas colecciones particulares, instituciones y museos, entre ellos el de Bellas Artes de Asturias; Museo Evaristo Valle, Gijón; Frans Masereel Centrum, Cástrele, Bélgica; Biblioteca Nacional, Madrid; Aoya Museum, Tottori, Japón, …

Cave Canem

La sugerente y audaz vinculación entre arte, mundo animal y ser humano que los trabajos de Ricardo Mojardín plantean desde hace años, propone en Cave canem una vía de reflexión sobre las limitaciones y contradicciones de la información visual en nuestros días.

Partiendo del axioma “el perro ve, se acerca y huele; el hombre ve se acerca y lee”, Mojardín presenta en las salas de la galería Vértice una serie de obras en las que recurre a imágenes de perros extraídas de conocidas obras de arte y las reproduce pictóricamente sobre textos descriptivos de esas mismas obras. Paralelamente, en el parque de San Francisco y frente a la propia galería, las siluetas de esos perros, en terciopelo negro sobre lona blanca plastificada, rodean la base de los árboles cercanos y, a modo de dianas olfativas, ofrecen a sus congéneres, los canes que pasean por el parque, un particular recorrido por la historia de la pintura. Lectura y olfato, respectivamente, como complemento informativo -cultural o sensorial- de una comunicación visual a menudo deficitaria, e incluso engañosa, en el devenir de ambas especies.

La propuesta de Ricardo Mojardín, recurriendo a la pintura y la instalación como acercamiento a lo que podríamos llamar un “arte etológico” y manteniendo una gran dosis de ironía y mordacidad, nos invita a entremezclar códigos y roles en una especie de juego mediante el que, renunciando a la prepotencia y a la arrogancia en nuestra relación tanto con el arte como con los demás seres vivos, nos volvamos, tal vez, más humanos.

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